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Un Pueblo Libre en Nuestra Tierra: La Libertad de Expresión y la Libertad de Prensa

1 avr 2005
Ruvik Rosenthal
En general, la sociedad israelí comprende que una prensa libre y activa es
esencial para la existencia de una democracia fuerte y un valor que merece la pena luchar por él
(Y. Loeff)

Desde sus comienzos en las últimas décadas del siglo XIX, la cultura periodística en Israel ha prestado gran atención a los preceptos básicos de una prensa democrática, es decir, brindar la máxima precisión posible al informar las noticias, dar una amplia gama de opiniones y posiciones independientes en cuanto a las instituciones políticas y públicas.

Las formas iniciales de los medios de comunicación en Israel siguieron el modelo europeo en lo que respecta a la función de la prensa. La cultura europea de partidarismo afectó al modo en que funcionaba la prensa israelí, y los primeros diarios israelíes tenían una clara afiliación e identificación con los partidos políticos que determinaban su agenda.

En los primeros años del Estado, a pesar de trabajar para periódicos con obvias perspectivas tendenciosas, los periodistas israelíes procuraban mantener la precisión en sus informes y luchaban por cubrir los hechos más importantes del día. No obstante, cada periódico actuaba como conducto único para la difusión de una filosofía política en particular y los ítems noticiosos se teñían con la ideología particular de cada periódico.

Aunque los periódicos eran considerados instrumentos ideológicos, representaron el desarrollo de la democracia aún antes del establecimiento del Estado, manteniéndose acalorados debates dentro de cada periódico y entre ellos con respecto al carácter que se proponía al país en gestación.

Existían dos disyuntivas a esta prensa partidista. Una, era la prensa comercial de amplia circulación representada principalmente por dos diarios que existen hasta el día de hoy: "Yediot Ajaronot" y "Maariv". La segunda era el periódico anti-establishment "Haolam Hazé", dirigido por Uri Avneri. Este periódico tuvo un efecto dramático en la función del periodismo en Israel, ya que Avneri estimuló el análisis crítico de los actos del gobierno, práctica no utilizada comúnmente por los demás periódicos de esa época.

Durante muchos años prácticamente todos los diarios, con la excepción de "Haolam Hazé", compartían una actitud, a veces casi extrema, caracterizada por la abstención de criticar al gobierno en nombre de lo que se llamaba "el interés nacional". Esta actitud alcanzó nuevas alturas antes del estallido de la guerra de Yom Kipur en 1973, cuando la prensa respondió a la exigencia del ejército de no advertir a los lectores de la inminente guerra. Después del desastroso resultado de la guerra muchos periodistas se recriminaron por haber descuidado sus obligaciones, y cambiaron de actitud respecto a su responsabilidad como periodistas.

La década de 1980 fue testigo de un importante cambio positivo en la función de la prensa dentro de la democracia israelí. La prensa partidista empezó a cambiar su apariencia y redujo significativamente la expresión de las ideas del editor en un intento por atraer a un público más amplio. Consecuentemente, los lectores de "Haolam Hazé" empezaron a disminuir a medida que otros periódicos nacionales empezaron a adoptar una posición más agresiva y desafiante ante el gobierno. La aparición de una radio y televisión libres tuvo también un gran efecto en la forma en que funcionaban los diarios. Este proceso de cambio culminó en 1982, durante la Guerra del Líbano, cuando la prensa se sintió libre de criticar al gobierno mientras seguía brindando al público una información continua y crítica sobre el desarrollo de la guerra.

El aumento en la circulación de los periódicos locales, así como la adición de un nuevo y novedoso estilo de magazín en la prensa aportó al creciente discurso de los medios de comunicación en la década de 1980. La introducción de la revista "Monitín" ayudó a pavimentar el camino para que otros tipos de medios adoptaran este tipo de periodismo y fue el modelo para el formato de magazín que se hizo popular en la radio y la televisión. El formato de magazín permitió a los periódicos cubrir una amplia gama de temas (no sólo estrictamente temas noticiosos), tales como relatos de interés humano que llegaban al amplio público israelí.

Los periódicos partidistas empezaron a cerrar a fines de la década de 1980 debido a razones económicas y otras. Sólo tres diarios israelíes sobrevivieron este período: "Haaretz", un diario que apela al público intelectual; "Maariv" y "Yediot Ajaronot" con una información más sensacionalista y pictórica, compiten entre ellos por el mismo tipo de lectores. Estos tres periódicos son propiedad de unas pocas familias que, como resultado de esto, ejercen un enorme poder sobre la capacidad de influir sobre la agenda informativa y la nacional.

Los temores de que estas familias hicieran uso de su poder para dominar los medios de comunicación y establecer su propia agenda han demostrado ser completamente infundados debido al compromiso de la prensa, al igual que los medios de comunicación electrónicos, de brindar una cobertura completa y honesta de las noticias de Israel y del mundo. De hecho, prácticamente todos los actos relacionados con la puesta en público de funcionarios públicos corruptos han sido revelados por miembros de la prensa. Más aun, la natural competencia entre los periódicos por conseguir un público lector ayuda a que éstos no caigan presa de los intereses de sus propietarios.

No obstante, este autor se siente incómodo con el hecho que hay solamente tres diarios nacionales. Obviamente esto crea una situación en la que no llegan al público ni tantas voces, ni tantas opiniones, perspectivas e incluso tanta información como sería deseable. Las razones de la falta de más periódicos nacionales son principalmente económicas y es difícil imaginar cómo podría sobrevivir otro diario en el ambiente comercial actual de Israel.

Los periodistas israelíes aceptan y cumplen con el enfoque occidental del periodismo y actúan de manera innata de acuerdo a un código ético y su credo que incluye el análisis crítico y la información fidedigna. En su mayoría, los miembros de la prensa israelí son educados e instruidos. Se han descubierto muy pocos casos en los que estos principios hayan sido ignorados o en los que los hechos hayan sido distorsionados intencionalmente por un periodista o un reportero delincuente.

Israel es también una sociedad muy politizada. Toda decisión y proceso político puede y suele tener una repercusión directa sobre la vida de la población israelí. Por eso el modelo de "periodismo tabloide", que es popular en muchos otros países, no es tan tolerado en Israel, cuya población lee sus periódicos ávida de obtener datos y noticias exactos. Consecuentemente, los diarios y otras formas de los medios de comunicación israelíes de dedican a los asuntos cardinales del día, vigilan al gobierno y proporcionan una comprehensiva información política a su público.

Los israelíes son conocidos por su aprecio al discurso animado y la prensa se ve obligada a cumplir su papel como un foro de polémicas y debates. Uno de los programas de televisión más populares en Israel es la mesa redonda de debates en la que diversas figuras públicas y privadas expresan con toda energía una gama de puntos de vista en diferentes temas.

La difusión de una información fidedigna, el respeto a la variedad de opiniones y el fomento de la crítica activa al gobierno son los indicadores de la conducta de la prensa en la sociedad democrática de Israel.

Recientemente, al igual que en el resto del mundo, ha ingresado al terreno un nuevo jugador: la Internet. La actividad en esta área es amplia y permite a muchas entidades e individuos unirse al discurso público. Israel es sede de miles de portales y sitios y todos los periódicos tienen versiones en línea, que contienen agitadas discusiones, algunas de ellas sobre temas políticos y públicos. El formato de chat y talkback otorga foro a miles de personas que, hasta la Internet, no podían expresarse públicamente. En general los israelíes, que nunca se avergonzaron del debate, están aprovechando bien la Internet.

Israel es aún una democracia joven y en desarrollo. Aunque algunos miembros del público cuestionan los motivos de la prensa en criticar al Estado en tiempos de guerra, en general la sociedad israelí comprende que una prensa libre y fuerte es esencial para la existencia de una democracia fuerte y un valor que merece la pena luchar por él. La inculcación del reconocimiento de los peligros en tratar de colocar restricciones a la prensa y la comprensión por parte del público del papel que cumplen los medios de comunicación israelíes, incluso en condiciones difíciles, son parte del desafío de Israel para alcanzar su visión de convertirse en una verdadera nación democrática.


Ruvik Rosenthal sirvió como Editor de la sección de artículos de opinión del diario "Maariv" de 1997 al 2002 y es un periodista galardonado y altamente reconocido que escribe sobre los aspectos culturales y políticos del lenguaje. Recibió en el 2004 el más alto premio periodístico de Israel, el Premio Sokolov, por su trabajo en este campo.

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